La IA sombra y la proliferación de OAuth: una combinación peligrosa
La mayoría de las organizaciones temen que los empleados utilicen herramientas de IA no aprobadas, como ChatGPT o Claude, para procesar datos sensibles. Sin embargo, el verdadero peligro radica en las integraciones OAuth que conectan esas aplicaciones de IA con plataformas corporativas como Google Workspace o Microsoft 365. Una vez establecida, esa conexión persiste incluso si el empleado deja de usar la app, convirtiéndose en una puerta de entrada para los atacantes si el proveedor de IA es comprometido.
La reciente brecha en Vercel ilustra perfectamente este escenario. Un empleado de Vercel probó una aplicación de IA de Context.ai, otorgándole acceso OAuth a su cuenta de Google Workspace. Context.ai fue posteriormente comprometido (presuntamente por un infostealer tras la búsqueda de trampas para Roblox por parte de un empleado), y los atacantes utilizaron los tokens OAuth para acceder a los sistemas de Vercel, incluyendo paneles internos, claves API y tokens de GitHub y NPM.
El auge de la IA multiplica las amenazas del shadow SaaS
El shadow IT no es nuevo, pero la fiebre por la IA lo ha intensificado. Existen varios tipos de shadow IT relacionados con aplicaciones de IA: aplicaciones no aprobadas, inquilinos no autorizados (cuando los empleados usan cuentas personales), extensiones de navegador maliciosas e integraciones OAuth no controladas. En el caso de Vercel, la amenaza vino de una integración no autorizada, pero todas estas variantes presentan riesgos significativos.
Ataques a OAuth a gran escala: un patrón en aumento
La vulnerabilidad de OAuth no es exclusiva de la IA. En 2025, el grupo Scattered Lapsus$ Hunters lanzó ataques a la cadena de suministro contra Salesforce y Google Workspace tras comprometer a Salesloft y Gainsight, afectando a más de 1,000 organizaciones y robando más de 1,500 millones de registros. Empresas como Google, Cloudflare, Rubrik, Elastic, Proofpoint, JFrog, Zscaler, Tenable, Palo Alto Networks, CyberArk, BeyondTrust, Qualys y muchas otras se vieron impactadas. También se han observado ataques de phishing con código de dispositivo, con un aumento del 37x en este tipo de ataques.
Más allá de Google y Microsoft: la red de OAuth se extiende
Controlar OAuth en plataformas como Google Workspace o Microsoft 365 es relativamente sencillo, pero hacerlo en todas las aplicaciones SaaS es mucho más complejo. Cada flujo de trabajo de IA puede requerir múltiples integraciones OAuth, y las conexiones MCP también dependen de OAuth. Esto amplía la superficie de ataque y dificulta la visibilidad y el control.
Recomendaciones para los equipos de seguridad
- Bloquear el consentimiento OAuth por defecto: adoptar un enfoque de denegación por defecto para nuevas integraciones.
- Auditar las integraciones existentes: eliminar las que ya no sean necesarias.
- Ir más allá de Google y Microsoft: monitorizar las conexiones OAuth en todas las aplicaciones SaaS.
- Recordar que no es solo un problema de IA: la proliferación de OAuth es un riesgo general.
Cómo Push Security puede ayudar
Push Security ofrece una plataforma basada en navegador que observa todos los inicios de sesión de aplicaciones de los empleados, construye un inventario completo de uso de SaaS e IA, rastrea integraciones OAuth y permite gestionarlas desde un solo lugar. Además, detecta y bloquea ataques basados en navegador, como phishing AiTM, robo de credenciales, extensiones maliciosas, phishing con código de dispositivo, ClickFix y secuestro de sesiones, incluyendo los vectores de entrega de infostealers. Push también puede bloquear solicitudes de integración OAuth en tiempo real, incluso fuera de las aplicaciones empresariales principales.



















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