Rusia condena a 15 años de cárcel a uno de sus hackers más veteranos

Un tribunal militar de Rusia ha condenado a 26 personas por su participación en una organización dedicada al uso ilícito de datos de tarjetas de pago. 

Según la investigación, el grupo se dedicaba a obtener y comercializar información bancaria sustraída que posteriormente se utilizaba para realizar operaciones fraudulentas, especialmente fuera del país. 

La red permaneció activa durante años hasta su desmantelamiento en marzo de 2020, cuando las autoridades llevaron a cabo redadas simultáneas en múltiples regiones y confiscaron dinero en efectivo y equipos utilizados en la operativa.

Entre los condenados figura también un oficial de reserva vinculado al Distrito Militar del Sur, lo que ha motivado que el caso haya sido juzgado en un tribunal militar.

El grupo gestionaba una compleja red de carding, un tipo de fraude que consiste en el robo y comercialización de datos de tarjetas de crédito y débito.

Los ciberdelincuentes operaban a través de unas 90 tiendas online donde vendían los llamados ‘dumps’, es decir, información suficiente para clonar tarjetas físicas, así como datos adicionales como códigos CVV/CVC que permiten realizar pagos en internet.

Las víctimas no se limitaban a Rusia: la red habría comprometido tarjetas de usuarios en la Unión Europea, EE.UU y otros países del entorno postsoviético.

Quién es Flint

Stroganov es considerado un actor histórico dentro del ecosistema de fraude con carding.

El hacker ya fue condenado en 2006 por delitos similares relacionados con la falsificación masiva de tarjetas, por los que cumplió varios años de prisión. Tras su liberación, según medios rusos, habría trabajado como consultor en ciberseguridad, asesorando a entidades financieras sobre cómo protegerse frente a ataques.

Sin embargo, las autoridades sostienen que volvió a implicarse en actividades ilícitas, liderando de nuevo una red de gran escala.

En paralelo, ‘Flint’ figura desde 2024 en la lista de personas buscadas por el Servicio Secreto de EE.UU., acusado de fraude electrónico, fraude bancario y robo de identidad agravado.

Los investigadores estadounidenses le atribuyen su participación en una conspiración que, durante al menos una década, habría permitido el robo de datos de cientos de millones de tarjetas y cuentas bancarias, generando pérdidas millonarias para entidades financieras.

Pese a ello, su extradición es poco probable, ya que Rusia no suele entregar a sus ciudadanos a las autoridades estadounidenses.

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