A finales de julio Orange Bélgica sufrió un ciberataque. Los actores de amenazas se colaron a través de uno de sus sistemas informáticos, que contenía datos de los clientes, como apellidos, nombres, números de teléfono, números de tarjeta SIM, código PUK y plan de tarifas.
Ahora se acaba de saber que 850.000 usuarios de la operadora naranja en Bélgica se habrían visto afectados por el incidente.
«En cuanto se detectó el incidente, nuestros equipos bloquearon el acceso al sistema afectado y reforzaron nuestras medidas de seguridad. Orange Bélgica también alertó a las autoridades competentes y presentó una denuncia ante las autoridades judiciales, añadió la empresa de telecomunicaciones», comentan en un comunicado.
La filial se ha comprometido a informar a todos y cada uno de los clientes afectados mediante una notificación por correo electrónico o SMS y les ha recomendado estar alerta ante mensajes sospechosos.
Por ahora la identidad del atacante permanece como enigma, aunque un portavoz de la casa asegura que ya saben quién es.
Bandera naranja
También a finales de julio Orange informaba de un ciberataque a uno de sus sistemas internos que impactó en sus operaciones en Europa y África. No obstante, parece que se trataría de un suceso aislado no relacionado con el anterior.
Por otro lado, en febrero Orange reconocía haber sido víctima de un hacker. Este se jactaba en un foro de ciberdelincuentes de haber robado más de 600.000 registros de clientes, incluyendo 380.000 direcciones únicas de correo electrónico. El atacante aseguraba tener en su poder códigos fuente, documentos internos, facturas, contratos, tickets, datos de usuarios, información de empleados, así como archivos clasificados que detallaban planes de proyectos futuros de la casa.
El perpetrador de dicho ciberataque se apodaba Rey y aseguraba a medios especializados pertenecer al grupo de ransomware Hellcat, aunque esta brecha de datos no formaría parte de la operación como tal. Dicha banda es una gran conocida en el mundo de los ciberdelincuentes, habiendo atacado a otros gigantes TIC, como Schneider Electric o Telefónica.
Rey pudo tuvo acceso durante un mes completo a la red de Orange, obteniendo 6,5 GB de datos que contenían 12.000 archivos. Fue posible a través de una vulnerabilidad en el software de Jira para la compañía.
A finales de julio Orange Bélgica sufrió un ciberataque. Los actores de amenazas se colaron a través de uno de sus sistemas informáticos, que contenía datos de los clientes, como apellidos, nombres, números de teléfono, números de tarjeta SIM, código PUK y plan de tarifas.
En aquel momento la telco gala señaló que contraseñas, direcciones de email y datos bancarios o financieros fueron comprometidos.
Ahora se acaba de saber que 850.000 usuarios de la operadora naranja en Bélgica se habrían visto afectados por el incidente.
«En cuanto se detectó el incidente, nuestros equipos bloquearon el acceso al sistema afectado y reforzaron nuestras medidas de seguridad. Orange Bélgica también alertó a las autoridades competentes y presentó una denuncia ante las autoridades judiciales, añadió la empresa de telecomunicaciones», comentan en un comunicado.
La filial se ha comprometido a informar a todos y cada uno de los clientes afectados mediante una notificación por correo electrónico o SMS y les ha recomendado estar alerta ante mensajes sospechosos.
Por ahora la identidad del atacante permanece como enigma, aunque un portavoz de la casa asegura que ya saben quién es.
Bandera naranja
También a finales de julio Orange informaba de un ciberataque a uno de sus sistemas internos que impactó en sus operaciones en Europa y África. No obstante, parece que se trataría de un suceso aislado no relacionado con el anterior.
Por otro lado, en febrero Orange reconocía haber sido víctima de un hacker. Este se jactaba en un foro de ciberdelincuentes de haber robado más de 600.000 registros de clientes, incluyendo 380.000 direcciones únicas de correo electrónico. El atacante aseguraba tener en su poder códigos fuente, documentos internos, facturas, contratos, tickets, datos de usuarios, información de empleados, así como archivos clasificados que detallaban planes de proyectos futuros de la casa.
El perpetrador de dicho ciberataque se apodaba Rey y aseguraba a medios especializados pertenecer al grupo de ransomware Hellcat, aunque esta brecha de datos no formaría parte de la operación como tal. Dicha banda es una gran conocida en el mundo de los ciberdelincuentes, habiendo atacado a otros gigantes TIC, como Schneider Electric o Telefónica.
















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