Una investigación de fuentes de inteligencia, publicada en exclusiva por The Objective, sostiene que el móvil del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue infectado con el software espía Pegasus por los servicios de inteligencia marroquíes en el transcurso de un viaje oficial a Ceuta y Melilla en mayo de 2021.
Según las fuentes consultadas por el citado medio, Marruecos aprovechó lo que describen como una «ventana de oportunidad» durante ese viaje para identificar y aislar los terminales utilizados por Sánchez y su entorno.
Ese mismo día, los móviles de los altos cargos habrían quedado expuestos a dispositivos conocidos como IMSI-Catcher o StingRay, equipos que actúan como falsas antenas de telefonía y permiten capturar datos únicos de los teléfonos conectados.
Las conexiones del móvil del Presidente del Gobierno aparecen registradas en tres ubicaciones distintas: la frontera de El Tarajal en Ceuta, durante un sobrevuelo y ya rumbo a Melilla, lo que habría permitido a los operadores marroquíes diferenciar claramente sus dispositivos.
Los investigadores sostienen que la infección con el conocido spyware se produjo el 18 de mayo, durante esa exposición física al entorno de los dispositivos espías y que un día después tuvo lugar el primer robo de datos significativo.
Una infección sin interacción
Aunque no se ha detallado públicamente qué información pudo haberse extraído, la técnica empleada correspondería a lo que se conoce como un ataque ‘zero-click’, que no requiere que la víctima interactúe con enlaces, archivos o mensajes para que el malware se instale. Esta variante es especialmente sofisticada y difícil de detectar.
Pese a las evidencias ningún órgano judicial ha podido atribuir formalmente la autoría del espionaje, debido a la complejidad técnica y a la falta de cooperación de Israel para rastrear el origen del ataque, según contábamos recientemente en Escudo Digital.
La investigación en España, impulsada tras admitir el propio Gobierno en 2022 que Sánchez y otros miembros del Ejecutivo habían sido objeto de espionaje con Pegasus, no ha avanzado suficientemente para identificar a los responsables de la intrusión.
Lo que añade la noticia publicaba por The Objective es, precisamente, el momento y las circunstancias concretas en que los espías pudieron identificar y atacar el terminal presidencial: durante una visita en la que las posiciones diplomáticas estaban ya tensas con Marruecos por la crisis migratoria en Ceuta y Melilla y por cuestiones bilaterales de mayor calado.
















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