Un estudio de investigación de Cyberpress ha demostrado que las infecciones por malware del tipo infostealer (software diseñado específicamente para robar datos sensibles) pueden traducirse en credenciales de acceso y otra información confidencial listada en mercados de la dark web en menos de 48 horas. Esto representa una aceleración enorme frente a las brechas tradicionales, que suelen descubrirse semanas o incluso meses después de ocurrir.
El ciclo de infección se desarrolla en varias etapas temporales. En las primeras dos horas, el malware se instala y activa silenciosamente, accediendo a navegadores, clientes de correo y otras aplicaciones que almacenan información sensible. Entre las dos y doce horas siguientes, el infostealer recopila datos detallados: contraseñas guardadas, cookies activas que permiten eludir autenticación multifactor, configuraciones de VPN y credenciales de servicios en la nube. Finalmente, toda esta información se empaqueta y se envía al servidor del atacante, lista para ser comercializada.
Este tipo de malware funciona de forma muy distinta a las brechas de bases de datos tradicionales: en vez de robar una base de datos completa, los infostealers se infiltran directamente en dispositivos individuales para extraer credenciales y otros datos almacenados localmente, típicamente a través de navegadores, clientes de correo u otras aplicaciones que guardan logins y sesiones activas.
Una vez que los datos han sido exfiltrados, los atacantes no solo pueden acceder directamente a los sistemas comprometidos, sino que también pueden monetizar esa información vendiéndola en mercados clandestinos de la dark web, a veces por precios muy bajos, lo que facilita su reutilización para ataques adicionales como fraude financiero, secuestro de cuentas corporativas y campañas de ransomware.
Entre los infostealers más activos destacan Lumma, RedLine, Raccoon v2 y Vidar, que se ofrecen incluso como malware-as-a-wervice, permitiendo que actores con pocos conocimientos técnicos puedan robar credenciales a gran escala.
Tiempos demasiado rápidos para las empresas
Las implicaciones para la ciberseguridad empresarial son críticas. Estos ataques no dependen necesariamente de explotar vulnerabilidades técnicas en redes corporativas, sino de vectores más simples y humanos, como descargas de software no autorizado, phishing o instalaciones engañosas fuera de los canales oficiales, lo que dificulta la detección temprana mediante controles tradicionales de seguridad.
















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